Además existe un curioso ritual asociado. Cuatro veces al año, estas 14 personas se reúnen para cambiar las claves. Esta operación se lleva a cabo en dos sedes diferentes, por si una catástrofe natural impide hacer la reunión en una de esas dos ciudades.

La seguridad para acceder a esta reunión exige superar varias puertas de seguridad a través de códigos y lectores dactilares, hasta llegar a una habitación que impide las comunicaciones electrónicas con el exterior. Todo el proceso es auditado y grabado, para que quede constancia.

Parece que las 7 llaves que controlan Internet están bien custodiadas. Pero con los hackers, nunca se sabe...